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Convocatoria ONPE 2026: esta vez la apuesta es no apostar

DDiego Salazar
··5 min de lectura·convocatoriaonpeapuestas deportivas
a 3d image of the emblem of a soccer team — Photo by BoliviaInteligente on Unsplash

Anoche, mientras en Lince se hablaba más de papeles y requisitos que de fútbol, me quedé mirando una libreta vieja donde anotaba stakes como si fueran recetas del doctor. Ahí me cayó la ficha: “convocatoria ONPE” y cartelera de Champions, justo el martes 24 de febrero de 2026, se parecen más de lo que uno cree, porque en ambos casos se activa la fantasía de la plata rápida —los S/ 2.000 por un lado, el “parlay facilito” por el otro— y en ambos te golpea si confundes apuro con oportunidad real.

La prensa está, lógico, enfocada en los números de la ONPE: 23 mil puestos anunciados para 2026 y una lista de 2.769 coordinadores ya publicada para revisión y tachas. Eso mueve búsquedas al toque, y Google Trends Perú lo viene mostrando. Pero el problema va por otro carril. Cuando todo alrededor son cifras enormes, el apostador promedio pierde escala y empieza a sentir que cualquier cuota “paga bien” solo por escuchar montos altos todo el día, y esa distorsión, sí, existe. La pagué caro en 2022: me creí un genio metiendo favoritos de 1.30 en cadena, celebré dos aciertos, y el tercero me tumbó todo. Así fue.

El ruido de dinero no es valor

Miremos la cartelera de hoy sin chamullo. Atlético de Madrid sale a 1.38 ante Club Brugge, y Newcastle a 1.14 ante Qarabag. En simple: 1.14 trae una probabilidad implícita altísima y una devolución pobrísima frente al riesgo real de 90 minutos, lesiones de último minuto y rotaciones que ni te avisan. Dato puro. Ahí no hay premio por acertar. Hay castigo.

Con 1.38 pasa algo parecido: se ve “pagable” porque no es tan microscópica como 1.14, pero sigue súper comprimida. El mercado te cobra carísimo la narrativa del favorito, y si pinchas una sola selección en la combinada, listo, lo demás no sirve de nada; esa mecánica, aunque suene exagerado, le ha quemado el bankroll a gente ordenada, no solo a ludópatas extremos. Gente normal. Con Excel. Con “disciplina”, en teoría.

Lo que nadie quiere escuchar este martes

Voy a soltar algo antipático: hoy, para muchos, la decisión más inteligente no es cambiar de mercado, es salir del mercado. Nada de over “salvador”, nada de “me cubro con doble oportunidad”, nada de armar ingeniería con cuatro picks para fabricar una cuota “decente”. Suena técnico. A veces elegante, incluso, pero muchas veces es maquillaje para justificar que necesitas tener acción sí o sí, y bueno, ahí se jala plata.

Vista aérea de un estadio lleno durante un partido nocturno
Vista aérea de un estadio lleno durante un partido nocturno

Yo también me comí ese cuento. Seco. Una noche metí tres favoritos y, para “mejorar” el ticket, agregué un under de liga argentina que ni había visto en toda la temporada, porque me pareció buena idea en ese momento —no sé, necedad pura—. Perdí por un gol al 88. Duele. Desde ahí aprendí una verdad incómoda: la mayoría pierde, y eso no cambia porque leas dos hilos de estrategia o porque hoy te sientas más frío. El mercado no te debe revancha. No da.

La conexión con la convocatoria ONPE no es tan rara, la verdad. En ambos casos el error aparece cuando la cabeza entra en modo urgencia: “necesito que esto salga”. Si estás pensando apostar porque viste lo de los S/ 2.000 y te pegó esa sensación de quedarte atrás, ya arrancaste mal la decisión. Así nomás. Apostar con sensación de atraso económico es como cocinar con la hornilla al máximo: algo se quema, sí o sí.

Cuándo pasar de largo (sin romanticismo)

Hay tres señales concretas para meter freno hoy: cuotas bajas en masa (1.14, 1.22, 1.25), exceso de partidos simultáneos que te hacen imposible seguir todo de verdad, y narrativa pública cargada de “dinero rápido” por temas que ni siquiera son del juego. Si esas tres se juntan, yo no pongo un sol, y eso y sí. Lo repito: ni un sol. Y no lo digo para posar de prudente; lo digo porque ya pagué matrícula, varias veces, por no hacer caso.

Si alguien igual insiste en tener exposición mínima, que sea simbólica y asumida como gasto de entretenimiento, no como ingreso proyectado. Clave total: stake microscópico y cero persecución en vivo si cae el primer pick. El vivo mal jugado es una aspiradora de banca. Literal. Lo vi docenas de veces en grupos privados y en mi propia cuenta, que fue peor, porque encima me creía “profesional”.

Aficionados mirando varios partidos en pantallas de un bar deportivo
Aficionados mirando varios partidos en pantallas de un bar deportivo

Para quien me lee en MatchAnalisis buscando una jugada puntual: hoy no la tengo, y prefiero incomodar con eso. El mejor ticket de este martes puede ser ninguno. Real. Mañana habrá otra cartelera, otras líneas, y quizá aparezca un precio torcido donde sí tenga sentido entrar; hoy, con este cruce entre euforia de convocatoria y favoritos exprimidos, cuidar bankroll no es cobardía, es la única decisión que no necesita excusas.

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